¿Existen posibilidades reales de recuperar el movimiento tras una lesión medular?

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Las lesiones medulares no se reparan de manera espontánea e impiden de forma permanente la realización de funciones motoras y sensoriales de las extremidades inferiores, y en algunos casos también de las superiores, dependiendo de la altura a la que se localice la lesión en la columna vertebral. Un 50% de las lesiones en el sistema nerviosos central que se producen en los países desarrollado son debidas a accidentes de tráfico, y en más de la mitad de los casos los afectados son personas menores de 30 años ( ), lo que supone un grave cambio en su vida cotidiana.
¿Existen posibilidades reales de recuperar el movimiento y su control tras una lesión medular? Los esfuerzos científicos encaminados en la recuperación del tejido neuronal son numerosos. Este mes se han publicado varios artículos científicos con resultados prometedores.
Por un lado, el trabajo publicado en y resultado de la colaboración entre distintas instituciones americanas (como las universidades de Harvard y Brown) y el Instituto de Robótica alemán muestra cómo han conseguido que dos personas paralizadas por un ictus cerebral sean capaces de mediante la implantación de una matriz de microelectrodos en la región del cortex motor del cerebro, la zona que controla la ejecución de los movimientos a través de la medula espinal. Este dispositivo es capaz de transmitir las señales nerviosas de las neuronas corticales hasta un receptor donde un programa lo traduce en órdenes para un brazo artificial. De esta forma, y tras un arduo entrenamiento semanal, los voluntarios han sido capaces de controlar el movimiento del brazo artificial para alcanzar y agarrar una botella y beber de ella de forma autónoma.
En el caso de los trabajos publicados por y el , los investigadores se han centrado en formas de promover la recuperación de los nervios dañados mediante diferentes técnicas. Mientras que los experimentos dirigidos por el en Suiza han partido de la hipótesis de que, si tras la interrupción de la señal nerviosa se utiliza un interfaz robótico que fomente el uso activo las extremidades paralizas por electroestimulación, éste podría facilitar el reestablecimiento del control supraespinal del movimiento mediante la remodelación de los circuitos neuronales. Básicamente consiste en el uso combinado de un arnés robotizado para dirigir el movimiento sumado a un tratamiento de los fármacos adecuados para la estimulación electroquímica de las neuronas favoreciendo así la generación de vías de comunicación alternativas a las perdidas.
Los resultados muestran que ratas con parálisis en las extremidades posteriores sometidas a esta rehabilitación “participativa” han sido capaces de volver a realizar movimientos controlados por el cerebro, mientras que las ratas sujetas a un entrenamiento físico pasivo (sin estimulación neuronal), no. Es decir, que la introducción de sistemas de estimulación funcional en la rehabilitación podrían ayudar en la recuperación de las funciones motoras. Aún así, los investigadores son prudentes a la hora de dar esperanzas sobre la posible aplicación en humanos y la consecución de resultados satisfactorios , ya que la mayoría de las lesiones no son cortes limpios en la médula como los producidos en los animales de experimentación, sino daños debidos a traumas más complejos.
Otra de las posibilidades de recuperación de movimiento ha sido presentada por investigadores de la Universidad de Sant Louis en Missouri. En su trabajo, presentan la restauración de la movilidad mediante una reconexión del nervio afectado con un nervio intacto en un paciente que había sufrido una fractura de la columna a la altura de la séptima vértebra cervical. Esta lesión produce la pérdida de movilidad de las extremidades inferiores y de las manos, pero no la de los brazos, ya que el nervio responsable del movimiento de éstos parte de la sexta vértebra y estaba intacto. El bypass realizado ha conseguido que el paciente pueda realizar pequeños movimientos de la mano que le permiten alimentarse de forma autónoma e incluso escribir con cierta ayuda.
Estos tres ejemplos evidencian el interés de los científicos por conseguir tanto mejoras de la calidad de vida como la posible recuperación de pacientes con diferentes grados de parálisis. Aún no se ha llegado, pero estamos en el buen camino.
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