¿Qué fue de Tomás Gómez, el líder del PSOE madrileño al que Sánchez purgó por una causa que ha sido archivada?

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Tuvo que dejar la política en 2015 por el caso de las obras del tranvía de Parla, la localidad que le convirtió en el alcalde más votado de España
Cuando uno echa la vista atrás y piensa en los primeros años de Pedro Sánchez al frente del PSOE, hay varios nombres que no tardan en aparecer en escena. Por ejemplo, los de César Luena y Antonio Hernando. E incluso el de Susana Díaz, por la pugna que el hoy presidente del Gobierno y la expresidenta de Andalucía mantuvieron por la secretaría general socialista. Pero también el de una de las grandes víctimas del sanchismo, sino la mayor: Tomás Gómez.Destituido en febrero de 2015, el en su día líder de los socialistas madrileños lleva casi seis años apartado de la política. Tanto cayó en el olvido que el caso que motivó su salida de la dirección del PSM fue archivado en agosto... y apenas se supo de la noticia.Parla: donde empezó y acabó todoTomás Goméz (Enschede, Países Bajos, 1968) llegó a España con apenas dos años. Parla no tardó en convertirse en uno de los lugares clave de su vida, quizá el más importante de su carrera política: allí estudió y allí, después de licenciarse en Ciencias Económicas, volvió para empezar a trabajar en el Ayuntamiento de la localidad.Desde 1988, militó en el PSOE. Arrancó en Juventudes Socialistas y, desde ahí, creció poco a poco. Lo mismo le sucedió a nivel municipal: de técnico de desarrollo local a alcalde de Parla en unos años. Gómez casi alcanzó la década de mando en aquel consistorio, ya que gobernó entre 1999 y 2008. Con dos mayorías absolutas incluidas (2003 y 2007), llegó a ser el alcalde más votado de España.Durante su mandato, se produjeron las obras de construcción del tranvía de Parla, que más tarde provocarían la salida de Gómez de las filas socialistas. La culpa la tuvieron las presuntas irregularidades en las mismas, que se tradujeron en unos sobrecostes que fueron denunciados. Se habló de posibles delitos de prevaricación y malversación de fondos públicos por parte de los integrantes de la Junta de Gobierno local del 22 de diciembre de 2006 (con Gómez aún como alcalde) y del 29 de junio de 2009.Pero ¿qué pasó entre medias, antes de que saliera a la luz el escándalo? Que Tomás Gómez se convirtió, según algunos, en el Gallardón del PSM.Los años dorados de Tomás Gómez en la política madrileñaA medida que se hizo un nombre entre los socialistas de Parla, Gómez también progresó adecuadamente a nivel de Madrid. Tras entrar en la Ejecutiva regional del PSM y hacerse fuerte en la misma, en 2007 se convirtió en el secretario general del PSOE madrileño. Le tocaría hacer oposición a Esperanza Aguirre en la Asamblea de Madrid y, también, intentar presidir la Comunidad.Tuvo su oportunidad en 2011, tras derrotar a la exministra Trinidad Jiménez en las primarias: era la candidata oficialista, puesto que el entonces presidente Zapatero la apoyaba a ella. A pesar de ese triunfo parcial, Gómez no consiguió desahuciar al PP de la Real Casa de Correos. Al poco tiempo de producirse aquella derrota, se convirtió en senador (2011-2013) mientras se mantenía como diputado y portavoz socialista en el Parlamento madrileño.Durante todo este tiempo, Tomás Gómez compaginó sus distintos cargos políticos con la docencia universitaria. Incluso llegó a dejar su escaño en el Senado, al no apoyar uno de los nombramientos derivados de la remodelación de turno del Consejo General del Poder Judicial (¿no les resulta familiar el tema?). Entonces, no tuvo reparos en desmarcarse de su partido, que sí pactó con el PP.Sánchez, culpable de su adiósEl 11 de febrero de 2015, la carrera política de Tomás Gómez llegó a su fin. Una vez que se conocieron las investigaciones de la UDEF y del Tribunal de Cuentas sobre las obras del tranvía de Parla, el nuevo líder del PSOE tomó cartas en el asunto. No era otro que Pedro Sánchez, que vivía su primera etapa como secretario general socialista desde julio de 2014.El “deterioro grave” de la imagen del partido y la “inestabilidad orgánica” que habría provocado el caso se llevaron por delante a Gómez. Tras ser cesado por la cúpula socialista, no tuvo más remedio que pasar a centrarse en la docencia, aunque nunca escondió lo que pensaba sobre lo sucedido. “Me parece un buen candidato, pero se ha equivocado conmigo”, afirmó sobre Sánchez en su primer día como profesor a tiempo completo.Gómez aún fue más duro con el hoy presidente del Gobierno tiempo después, tras el peor resultado histórico del PSOE en unas elecciones democráticas. En aquel verano de 2016, llegó a insinuar que Alfredo Pérez Rubalcaba, predecesor de Sánchez como líder de los socialistas, dimitió por menos en su momento: “Cada uno tiene su forma de interpretar sus responsabilidades. Rubalcaba tenía la suya y yo pertenezco a esa cultura del PSOE de siempre”.Aún a día de hoy, como columnista de La Razón, queda muy claro que el pensamiento de Tomás Gómez dista mucho de parecerse al de Pedro Sánchez. “Clavar un clavo en un mal sitio puede hacer que se resquebraje hasta la roca más sólida. Los atajos, a veces, no te hacen llegar antes, sino peor”, escribe, por ejemplo, esta misma semana: lo dice a colación de la reforma de ese CGPJ que le llevó a abandonar el Senado.Incluso parece que el tiempo se ha puesto del lado de Gómez, por ese archivo de la causa que provocó su salida del PSOE (y que convirtió a su predecesor, Rafael Simancas, en sucesor temporal, por curioso que parezca). “No ha quedado acreditada la existencia de indicios suficientes sobre los que poder sustentar de forma racional la denuncia formulada”, dice el auto. Tampoco se ha detectado “vínculo alguno ni justificación de enriquecimiento o apoderamiento de dinero público en perjuicio de tercero”.Sin embargo, las disculpas del aparato socialista nunca han llegado, aunque algunos antiguos cargos del PSM las han pedido. No ha sido el caso del que fuera su líder, que durante este tiempo también ha salido indemne de su presunta implicación en otra trama de corrupción, la Púnica. Mientras tanto, el encargado de enseñarle la puerta de salida de Ferraz a Tomás Gómez acaba de ser puesto en tela de juicio por la moción de censura que le llevó a La Moncloa. “Para unos tuvo una justificación clara, para otros solo respondió a la ambición de poder”, sentencia, y puede que diga mucho con poco, el ahora articulista.